Es posible que no recuerde la lista de los reyes godos, multiplicar, en qué año estamos o quién es el presidente del gobierno.

Es posible que ya no recuerde quién eres o si ha merendado.

Es posible que no recuerde nada en absoluto…

No te preocupes, son solo datos. Como escribió mi paisano el poeta Celso Emilio Ferreiro:

“Fechas rigurosas, datos ciertos, horriblemente ciertos, asfixiantes…”

Ahora lo pequeño es lo grande. Atento a la sonrisa, a la alegría del corazón por un detalle, a la Vida en cada momento.

Recuerda que siempre puedes ofrecer un contacto cálido, observa lo agradable que es y el resultado para él/ella y para ti.

Puedes hablar con dulzura, transmitir amor con tus palabras, puede oírte.

Puedes ofrecerle su música favorita,  observa su expresión…

Puede moverse si le ayudas, es sano y agradable. Únicamente “no puede” si le dejas en una silla o en la cama.

Y de igual manera, trátate a ti mismo con bondad y comprensión.

 

 

¿Ves lo que hay o lo que falta?

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