Esta propuesta va dirigida a quienes han seguido algún Programa de Mindfulness, tanto psico-educativo, de intervención clínica, a los que han empezado a practicar siguiendo sólo lecturas o  a los que aún no lo han hecho pero tienen la intención. Es flexible y partimos del punto en que te encuentres.

 

 La idea es profundizar juntos en las estrategias de mindfulness integrando la práctica con espacios de reflexión donde tratar dudas, interpretaciones, cómo afrontar las dificultades que se presenten, así como potenciar y refinar habilidades ya adquiridas, si es el caso.

 

 El objetivo es crear y mantener el hábito de meditar explorando la experiencia con una actitud de afecto y comprensión.

 Empezaremos por el principio: ¿Cuál es tu motivación? ¿Por qué has empezado a meditar?  O ¿Por qué quieres empezar? La motivación es un buen hilo del que tirar.  Es posible que el deseo de sentirte mejor haya sido el punto de partida.  Verás además, que con el tiempo puede cambiar  y eso también está bien.

 

 Cualquier persona, todos nosotros, estamos expuestos al sufrimiento que puedan generar las más diversas situaciones vitales o  la interpretación que hacemos de ellas. Aprender a afrontar de la mejor manera, cuidando y atendiendo la experiencia emocional al tiempo que procuramos la máxima serenidad para tomar decisiones y cambiar, si es posible, alguna circunstancia, resulta una habilidad muy útil, porque se hace extensiva a cualquier experiencia en cualquier momento. Digamos que si disponemos de herramientas, estaremos mejor preparados.  O simplemente para  aprender a vivir más plenamente y no tanto “dentro de la cabeza”.

 

En Psicología, muchos programas de intervención están elaborados y desarrollados siguiendo el  MBSR, Programa de Reducción de Estrés Basada en Mindfulness de Jon Kabat-Zinn (1979) pionero en la introducción y difusión del mindfulness en Occidente.

 

 Es en este Programa en particular en el que he puesto mi interés, cuidando desde hace años la práctica personal y la formación acreditada. La intención es estar en condiciones de impartir y transmitir a otros desde la propia presencia.

Y como psicóloga cognitivo-conductual e instructora de MBSR, he visto la confluencia de elementos y la riqueza de la integración del Mindfulness  tanto en clínica como en psico-educación. 

 

 Es relativamente fácil aprender algo nuevo, pero no tanto mantener y mejorar la habilidad. Para eso hace falta ser constante y disciplinado con la práctica, además de cuidar otras actitudes  especialmente en lo que a mindfulness se refiere, ya que se apoya por completo en ella.

 

 Por otra parte, es frecuente que personas que participan con mucho entusiasmo en actividades de meditación, una vez terminada la propuesta en la que se han comprometido, si esta no incluye un periodo especial de acompañamiento con la práctica,  puedan verse arrastradas por los viejos hábitos establecidos firmemente durante mucho tiempo y cuyos circuitos neuronales no tardan en reactivarse al bajar la guardia.

 

 Mi propuesta es servir de guía y acompañamiento como apoyo temporal  practicando y explorando juntos.

Esto no es una terapia, aunque la atención es personalizada y exclusiva. Cada persona decide lo que necesita  y marca  su propio ritmo solicitando acompañamiento según sus necesidades.

 

También se pueden formar grupos para aquellos que deseen participar junto con otras personas, con los beneficios que la pertenencia a una comunidad tiene para la práctica de mindfulness.

 

 Esta, como las demás actividades, precisa de rellenar y enviar el cuestionario de preinscripción.

 

  Puedes solicitar más información en info@psimindfulness.es 

Guia y seguimiento para la práctica de Mindfulness