Cuando preguntaron al maestro Zen,  ¿qué es Zen?, él simplemente alzó un dedo y guardó silencio.................................

Eso es Zen, espacio……............…, atento…............……., alerta..…..........……

Te pido que cuando leas todas estas palabras, vuelvas por un momento a la historia contada del maestro Zen. Vuelve a leerla, y quédate unos instantes en el silencio y la imagen de ese índice levantado. Ahí está la comprensión: Espacio…………........………, atento…….......….….., alerta……….....…...………..

Para la comprensión intelectual está la variedad de estudios recogidos en artículos y libros.
La Neurobiología, por ejemplo, a través de sofisticadas técnicas, permite en la actualidad establecer correlatos y conocer cómo las funciones y la estructura cerebral se ven modificados por la práctica de Mindfulness.

Una investigación es algo complejo, para expertos, que nos aporta datos rigurosos con el objetivo de demostrar algo. Pero la práctica sin embargo es simple, y cualquier persona puede acceder a ella.

Puedes interesarte por leer y “conocer” cosas al respecto de Mindfulness, y eso está muy bien, pero si no practicas, el conocimiento intelectual no llevará a ti ninguna transformación.

Así que vamos a centrarnos en la práctica. Y concretamente en esta ocasión, en la importancia de la práctica informal, o lo que es lo mismo, llevar la atención a cualquier actividad mientras la estás realizando.

Es muy importante, tanto que sin ella la meditación formal no iría mucho más allá de la capacidad de permanecer un rato sentado. Esto es fácil de entender, ya que sentarse 20 ó 30 minutos y estar disperso el resto del día no pueden complementarse.

Para la meditación informal no necesitas reservar tiempo, cualquier momento del día es el momento.

Una actividad entonces va más allá de un medio para un fin, y se convierte en un fin en sí misma.

Por ejemplo puedes probar a doblar la ropa, ducharte o caminar hacia algún lugar, con plena atención.

Cada momento que consigas estar atento/a, presente, es un momento libre de pensamiento.

Por un momento estás libre del pasado, del futuro, de las expectativas, proyecciones y deseos de la mente de estar en otro lugar, en otro tiempo en tu cabeza.

Los espacios sin pensamiento son espacios de libertad, que irás valorando a medida que los experimentes.

Puedes pararte y simplemente observar una flor. Te darás cuenta de que la tendencia de la mente es reducirla a un objeto, asignarle a una categoría, darle un nombre concreto y si no lo encuentras buscarlo, y tal vez juzgar sus características.

Pero observar con plena atención es otra cosa, “ocupamos el espacio” de los pensamientos, de las valoraciones, de los juicios, con nuestra presencia.

Observa la flor con curiosidad, con interés, deja que sea ella quien te diga qué Es. Observando la forma, el color, el aroma………………….. Y nada más…………………………

Practica así y haz tus propios descubrimientos.

Y ahora, si quieres, puedes volver al principio y quedarte un momento en el silencio del maestro Zen, cuando por toda respuesta levantó su dedo………………………..

Espacio…………………, atento………………………………,alerta……………………………

 

 


 

Espacios sin pensamientos...

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